Cinco claves para ser más productivo que aprendí estudiando piano.

Publicado originalmente en mi perfil de Medium.

Mi madre me suele recordar que con dos o tres años me quedaba embobado con los conciertos de música clásica que emitía La 2 de RTVE, o que cuando pasábamos por delante de algún músico tocando en la calle me paraba a escuchar atentamente. Se puede decir que desde bien pequeño ya mostraba interés por la música. Así, con ocho años comencé a aprender piano y lenguaje musical en una academia y al año siguiente entré en el conservatorio de música de Alicante.

Durante 9 años estudié en el conservatorio, no solo piano sino otras asignaturas como armonía, análisis, historia de la música, coro, música de cámara, acompañamiento etc. Pero sin duda fue mi instrumento lo que me dio lecciones que aún hoy puedo aplicar en mi vida diaria. Claves para ser más productivo que he resumido en cinco y quiero compartir aquí.

1. Ponte metas (realistas) y evalúa tu progreso.

Establecer metas a largo plazo es el primer paso hacia el éxito en cualquier cosa que nos propongamos. Sin embargo, a menudo cometemos el error de establecer metas poco realistas.

Recuerdo fijar metas demasiado ambiciosas cuando estudiaba piano. Creyendo, por ejemplo, que sería capaz de memorizar el programa de todo el curso ensayando solo en las vacaciones de verano. A las pocas semanas ya había tirado la toalla…

Alcanzar una meta no debe costar sudor y sangre, debe reflejar aquello que sabes que eres capaz de conseguir siendo constante y trabajando duro.

Pero lo más importante es saber pensar también a corto plazo, tener un plan mensual y evaluar nuestro progreso semanalmente. De esta forma podemos tener una referencia y saber si debemos dedicar algo más de esfuerzo para conseguir aquello que nos hemos propuesto.

 

2. Si te va a llevar menos de cinco minutos, hazlo ya.

Dejar las cosas para otro momento es siempre la elección más fácil. Todos somos expertos en procrastinar, especialmente los estudiantes. Sin embargo, a veces no somos conscientes de las ventajas de pensar menos y actuar más.

Una de las cosas que más me perjudicaba a la hora de ensayar era pensar en pequeñas tareas pendientes, esto hacía que me agobiase y tuviese prisa por terminar. La solución más fácil era dejarlas para otro día o para más tarde, pero con el paso del tiempo decidí aplicar una regla que me dio buenos resultados: Si iba a tardar menos de cinco minutos en hacer algo, me pondría manos a la obra en ese mismo momento.

Esto es aplicable en muchos aspectos de la vida diaria, especialmente cuando se trata de cosas simples, desde hacer la cama a contestar un mensaje pendiente.

 

3. Haz deporte.

A algunas personas les gusta correr, a otras practicar artes marciales, a otras les van los deportes de equipo… Haz lo que sea. Aunque simplemente salgas a correr media hora, tres días a la semana, pero no te permitas el cómodo error de no hacer nada. Practicar un deporte es vital. Cualquier actividad física que nos permita descargar tensiones es bienvenida para desahogarnos y soltar la rabia y el estrés producidos por el trabajo o los estudios.

Por otro lado, hay que tener especial cuidado cuando nos enfrentamos a etapas de mucha carga de trabajo. Dejar de hacer ejercicio en estos casos porque «no es una prioridad» es un típico error. Si disponemos de menos tiempo siempre podemos reducir la frecuencia con la que hacemos deporte, pero jamás dejarlo por completo.

En mi caso, durante los últimos años que estuve en el conservatorio, el piragüismo me ayudó a relajarme en muchos momentos de alta presión. Me daba igual levantarme a las seis de la mañana un sábado con tal de ir a entrenar, porque de esa forma conseguía relajarme totalmente y estar en paz.

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4. No seas perfeccionista.

Querer hacer las cosas perfectas no te hace perfecto, sino todo lo contrario.

En más de una ocasión le dediqué muchos días a la misma obra musical para intentar conseguir lo que yo consideraba perfección, y nunca conseguí el resultado imaginado. Lo que sí pasó fue que me retrasé con otras obras y eso acabó en prisas y mucho estrés por haber gestionado mal mi tiempo.

En mi opinión, buscar la perfección tiene principalmente dos consecuencias negativas:

  • Ser menos eficiente.

  • Ser menos efectivo.

Además, podemos perder la visión general al centrarnos en exceso en los detalles.

Mantener una visión global de aquello que estamos haciendo y centrarnos en conseguir nuestros objetivos es determinante para un buen resultado final.

Trabajar en los detalles para intentar conseguir el mejor resultado posible siempre debe de ser el último paso.

 

5. A veces descansar es lo más productivo que puedes hacer.

Somos muchos los que al dedicar nuestro tiempo a algo que nos apasiona nos ponemos a trabajar sin descanso para llevarlo a cabo, con rutinas de varias horas seguidas que nos hacen más mal que bien. Esto se puede aplicar a cualquier campo, incluido el deporte. Los vídeos virales de motivación, con sus frases tipo «mientras tu duermes otros están trabajando para conseguir lo mismo que tú» nos han metido en la cabeza la idea de dejarnos la piel. Pero descansar bien es tan importante como el trabajo.

En los años que estudié piano, me encontré con canciones que me encantaban. Algunas me gustaban tanto que quería tocarlas lo antes posible, y eso me llevaba a pasarme demasiado tiempo delante del piano con la misma partitura. Muchas veces conseguía mi objetivo rápido, pero el resultado era mucho peor que si me lo hubiese tomado con calma y hubiese sido más paciente.

Por muy entusiasmado que estés, o por poco tiempo que tengas, nunca te permitas perder el sentido común y no descansar. A veces lo más inteligente es darse un respiro.

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