Sesgos cognitivos.

Nota: Este artículo es la adaptación de un hilo que escribí en Twitter.

Nuestro cerebro procesa una inmensa cantidad de datos, y utiliza atajos mentales para seleccionar la información que considera útil. Esos atajos provocan lo que conocemos como sesgos cognitivos.

Los sesgos cognitivos son interpretaciones erróneas sistemáticas de la información que influyen en nuestra forma de razonar, juzgar y tomar decisiones. Están determinados por nuestros gustos, nuestro entorno, nuestra experiencia y otros muchos factores.

¿Crees que tomas decisiones racionales? Estos son algunos de los sesgos más conocidos.

 

Sesgo del superviviente.

Tendencia a considerar únicamente los casos de éxito.

Los grandes empresarios son ricos. Si yo emprendo, me haré rico.

 

Sesgo de autoservicio.

Nuestros fracasos son culpa de los demás, pero nuestros logros son mérito nuestro.

Me han suspendido el examen de mates. He aprobado el de inglés.

 

Sesgo de confirmación.

Centramos nuestra atención en la información que confirma nuestras ideas preconcebidas.

La Tierra es plana, lo he leído en varios blogs.

 

Heurística de disponibilidad.

Recurrimos a ejemplos cercanos e influenciados por nuestras emociones.

El salto base no es peligroso porque mi hermano lo practica y nunca ha tenido un accidente.

 

Sesgo de anclaje.

Tendencia a tomar como referencia la primera información que recibimos.

Quien hace la primera oferta determina en torno a qué cifra se cerrará la negociación.

 

Efecto placebo.

Creer que un producto te curará puede provocar que te beneficie o te sientas mejor, incluso si realmente no tiene ninguna propiedad.

La homeopatía funciona.

 

Percepción selectiva.

Las ansias, esperanza o ilusiones afectan a la percepción.

Los aficionados de un equipo siempre creen que los jugadores rivales han cometido más faltas. Si has visto un Madrid vs. Barça sabes a qué me refiero.

 

Efecto spotlight.

Sobreestimamos la cantidad de personas que observan nuestra apariencia o comportamiento.

Puedes vestir igual todos los lunes del año. Nadie se dará cuenta.

 

Sesgo del presente.

Damos mayor importancia al presente a la hora de tomar decisiones.

¿Prefieres 20€ el viernes por la noche o 21€ el lunes por la mañana?

 

Efecto animadora.

Las personas nos parecen más atractivas cuando las vemos en grupo y no indivudalmente.

Barney Stinson lo explica en este capítulo de “Cómo conocí a vuestra madre”.

 

Hipótesis del mundo justo.

Creencia basada en que el mundo es justo y las injusticias son merecidas o provocadas por quien las sufre.

“Si le ha pasado X es porque se lo merecía”.

 

Efecto halo.

Juzgamos a los demás generalizando en ellos un rasgo que nos parece positivo o negativo.

“Ese chico tiene muchos tatuajes, seguro que es un mal estudiante”.

 

Sesgo de riesgo cero.

Preferimos reducir cualquier riesgo a cero en lugar de parcialmente.

¿Os acordáis de cuando se agotó el papel higiénico?

 

Sesgo de creencia.

Si una conclusión apoya nuestras creencias, daremos los argumentos que llevan a ella por válidos, en lugar de juzgarlos en función de su lógica.

Por eso solo preguntas por la fuente cuando la noticia contradice lo que piensas.

 

Sesgo de aversión a la pérdida.

Preferimos evitar posibles pérdidas, aunque esto suponga eliminar la posibildad de adquirir ganancias.

Si me das 10€, hay un 50% de probabilidad de que te devuelva 20€ dentro de una hora; y otro 50% de que no te devuelva nada. ¿Me los darías?

 

Ilusión del control.

Creer que podemos controlar resultados sobre los que en realidad no tenemos ninguna influencia.

Seguro que conoces a alguien con un “método” para las apuestas.

 

Efecto Barnum.

Nos sentimos identificados con descripciones generales y ambiguas, considerándolas específicas y detalladas.

¿El horóscopo de hoy también ha dado en el clavo?

 

Profecía autorrealizada.

Cuando alguien espera algo de ti, es más probable que suceda.

Los alumnos sacan mejores notas cuando el profesor confía en ellos.

 

Efecto de arrastre.

La probabilidad de que una persona adopte una creencia depende de cuántas personas la hayan adoptado ya.

Por algo existen las modas.

 

Efecto del apostador.

Creer que los sucesos del pasado pueden influir en los eventos del futuro.

“Ha salido rojo tres veces seguidas, ahora toca que salga negro”.

 

Sesgo de impredecibilidad propia.

Tendemos a considerarnos personas impredecibles u originales, y a ver a los demás como todo lo contrario.

Seguro que alguna vez has utilizado ‘creativo’ como adjetivo para definirte. Yo no.

 

Efecto encuadre.

Podemos obtener distintas conclusiones según se presente la información.

¿Ves algo raro en este gráfico?

 

Efecto IKEA.

Valoramos más las cosas que hemos hecho nosotros mismos, o aquellas en las que hemos colaborado.

“Mi vino casero sabe mejor que un Vega Sicilia”.

 

Sesgo de automatización.

Tendencia a creer que los sistemas automatizados siempre funcionan bien.

El corrector del móvil puede follar a veces…

 

Efecto Google.

Olvidamos la información que es fácilmente accesible a través de internet.

El monte Everest mide ______ metros.

 

Sesgo del punto ciego.

Tendemos a creer que los sesgos cognitivos nos afectan menos que a los demás.

A decir verdad, leer este artículo sí puede ayudarte a ser menos vulnerable.

 

Sesgo pesimista.

Tendencia a ser pesimista.

Nadie va a leer este artículo… Mañana cierro la web…

 

Sesgo optimista.

Tendencia a ser optimista.

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